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Antes de comenzar a hablar de la hormona del estrés particularmente, vamos a introducirnos en el mundo del sistema endocrino, para poder comprender uno de los sistemas reguladores más importantes del cuerpo humano.

El sistema endócrino es una colección de glándulas en todo el cuerpo que produce y regulan el equilibrio hormonal único e importantes de su cuerpo. Las hormonas secretadas por este sistema tan complejo, señalan al cuerpo y controla cientos, si no miles, de procesos en nuestros cuerpos. Parece que casi no existe función del cuerpo que no se vea afectada de alguna manera por el sistema endócrino.

Dentro de nuestros cuerpos, contamos con más de 70 tipos diferentes de hormonas. Algunas, quizás las más conocidas y las más nombradas, con la melatonina que ayuda a dormir, la serotonina que regula su estado de ánimo, y la insulina que regula el azúcar en la sangre. Pero también, hay otras hormonas menos conocidas como la leptina que regula el apetito, la oxitocina que regula la función sexual y muchas otras más que tienen funciones tan importantes como las nombradas.

Pensar que todas estas hormonas, más de setenta, son extremadamente importantes para el correcto funcionamiento del organismo y deben mantenerse en equilibrio. ¿Les parece difícil no?

Ahora vamos a interiorizarnos en una hormona particularmente, de la que se ha comenzado a hablar mucho en los últimos años, la hormona del estrés. ¿Sabes qué es la hormona del estrés? ¿Qué produce? ¿Por qué es tan importante? Si no lo sabes, aquí te contamos un poco acerca de ésta hormona.

La hormona del estrés, es técnicamente conocida como Cortisol, y es una hormona esteroide. Esta hormona actúa como neurotransmisor en nuestro cerebro. La liberación de esta hormona en nuestro cuerpo está controlada por el hipotálamo, y se realiza en respuesta a situaciones de estrés y a un nivel bajo de glucorticoides en la sangre. Además, el cortisol produce un aumento de azúcar en la sangre, que suprime el sistema inmunitario y disminuye la formación del hueso.

Sin embargo, no todo el cortisol es malo. Es decir, nuestros cuerpos tienen y necesitan un nivel mínimo de cortisol para el correcto funcionamiento diario.

El cortisol tiene una relación inversa con todas las hormonas anabólicas del cuerpo, desde la testosterona hasta la hormona del crecimiento. De hecho, el cortisol compite con la testosterona por el colesterol, ya que también se encuentran hechos de los mismos componentes básicos.

Entonces, la presencia de cortisol en altas dosis es extremadamente malo para el organismo y los niveles de testosterona de su cuerpo. Inclusive, el cortisol también puede liberar miostatina, elemento que descompone el tejido muscular.

Las situaciones que cada uno de nosotros interpretamos como estresantes, elevan nuestros niveles de cortisol. Sin embargo, como hemos mencionado con anterioridad, el cortisol es esencial para una buena calidad de vida. Se preguntarán, ¿por qué? Tener un nivel basal medio y equilibrado de cortisol en nuestro organismo nos ayuda durante el día a mantenernos despiertos y activos, y se reduce naturalmente por la noche para facilitar el descanso. Entonces, un nivel moderado de cortisol, es fundamental para el bienestar humano.

También puede ocurrir, que los niveles de cortisol no disminuyan por la noche, por lo que es normal que encontremos dificultad para conciliar el sueño. Es importante entender, que el cortisol tiene un papel fundamental en nuestra salud, elevando sus niveles con los problemas que identificamos como una amenaza.

Entonces, si los niveles de la hormona de cortisol son óptimos, nos vamos a sentir mentalmente fuertes y motivado. Si, por el contrario, son bajos, vamos a sentirnos confundidos, fatigados y apáticos.

Por eso es muy importante regular el estrés, que muchas veces no resulta sencillo. En un cuerpo saludable, la respuesta al estrés parece para luego permitir que la respuesta de relajación asuma el control. Si la respuesta del estrés se activa muy a menudo, es más difícil de calmar y por lo tanto tiende al desequilibrio.

El estrés suele ser la vía a través de la cual el cuerpo trata de solucionar un problema. Pero cuando las situaciones se hacen recurrentes, este puede provocar enfermedades tales como la hipertensión, diabetes, depresión, resistencia a la insulina, y otras enfermedades del tipo autoinmunes.

La respuesta natural de nuestro cuerpo al estrés tiene una carácter protector y adaptativo. Sin embargo, la respuesta al estrés crónico genera un desequilibrio bioquímico que debilita nuestro sistema inmunológico frente a determinados virus.

Por eso es tan importante, conocer acerca del funcionamiento de nuestro organismo, para saber cuándo estamos bien y cuando no tanto. La realidad es que controlar nuestro nivel de cortisol en sangre es algo complicado, lo sabemos, pero hay algunos factores que son fáciles de regular y que nos podrán ayudar a controlar.

En primer lugar, hablamos de la importancia de contar con una red de soporte social, es decir, el grupo de personas con las que sientes que puedes realmente contar, compartir tus problemas o situaciones que te general ansiedad. Otro factor que puede ayudar tiene que ver con reducir el consumo de determinadas sustancias, como el alcohol y el tabaco, que, aunque no lo creas, indirectamente elevan nuestros niveles de cortisol.

Otra forma de regular los niveles de esta hormona en nuestro organismo es llevar a cabo una dieta nutricional más variada y equilibrada, ya que si se disminuye la ingesta calórica puede aumentar los niveles de cortisol. Además, realizar ejercicio es también un factor determinante. Especialmente, se recomienda incluir rutinas de ejercicios de relajación y meditación en nuestro día a día, reduce notablemente el riesgo de experimentar estrés crónico.

Entonces, todas las hormonas desarrollan un papel fundamental, cumpliendo sus funciones, para que el organismo funcione correctamente. Tengan en cuenta, que nuestros cuerpos saben qué equilibrio es mejor para él en función del sexo, edad y otros factores como el embarazo. Es sumamente importante, diría casi fundamental, aportarle al cuerpo lo que necesita para un funcionamiento endócrino adecuado que lleve a las hormonas a sus niveles óptimos.

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